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ENTREVISTA


Entrevista a Arturo Fontaine, autor de "La vida doble"

"SI LA VIDA ES PROYECCIÓN HACIA LO ABIERTO, TAMBIÉN ES UN EJERCICIO DE IMAGINACIÓN"

Con motivo del lanzamiento de su libro "La vida doble", el escritor chileno Arturo Fontaine accedió a responder algunas preguntas de Cine y Medios sobre esta potente novela, así como su propia experiencia al momento de enfrentar el desafío de la historia reciente más dolorosa de nuestra América.

Cine y Medios:¿Cómo se produce su acercamiento a la escritura? ¿Cuál es el primer momento de su vida en que puede registrar la necesidad de escribir?
Arturo Fontaine: Empecé a escribir muy niño: cuentos mínimos, sensaciones, qué sé yo. Eran imitaciones de lo que yo había leído, pero no me daba cuenta. No recuerdo bien cuándo comenzó todo esto. Y he seguido hasta hoy tratando de contar historias. La verdad, no sé bien por qué, pero lo hago. Las últimas palabras del "Innombrable" de Samuel Beckett son "you must go on, I can´t go on, I´ll go on"…

C&M: La historia que aborda en "La vida doble" ¿es un evento real o una ficcionalización basada en varias historias? ¿Cómo dio con este personaje?
AF: "La vida doble" se basa en un caso real. Hay varios casos parecidos y muy conocidos en Chile. En verdad, son tres mujeres y un hombre, cada uno de los cuales hizo un trayecto parecido: de combatiente de un movimiento revolucionario partidario de la vida armada a agente de inteligencia del aparato represivo. Dos de estas mujeres escribieron sobre ello y cito sus testimonios al final de mi novela. Conocí a una de estas mujeres a través de un amigo común y tuve la oportunidad de conversar largo con ella. Ese fue un punto de partida. Pero en la novela se construye un personaje de ficción que vive una ficción. En la novela una mujer inteligente, culta, sensual y libre me habla de su vida, sus amores y sus odios, sus penas y sus furias, sus ideales y sus traiciones, sus deseos y sus dudas.  Yo sólo escucho, pero ella me habla a mí, me interpela. Aunque mudo, estoy presente en el relato. Sus palabras  dan dando forma a los personajes y acontecimientos, es ella la que los ve e interpreta. Los agentes, por ejemplo, son hombres de acción, ellos no se ven, no me permitían contar la historia. El lenguaje roto, hecho a veces astillas, quiere dar cuenta del cuerpo herido, de la saña, del miedo. En cierto modo, el protagonista es el cuerpo de Lorena sometido al tratamiento del dolor,  vibrando en el filo de la violencia, o el suspenso de las pasiones eróticas. Las  transformaciones de Lorena hablan de la fragilidad del yo, de lo moldeable que es esa identidad, de lo  difuso que es eso que creemos ser, de hasta qué punto nos desconocemos. La condición humana bajo extrema presión es un misterio. Cada uno de sus amores lo vive ella como una metamorfosis donde se confunden el miedo y la ternura, el dominio y la esperanza. Como dijo, el crítico español Ignacio Echevarría en su comentario, "La vida doble" es más una novela psicológica que política.  Pero se lee como novela de acción.
Aunque ella desconfía y despierta dudas acerca de su propio relato sigue relatando. "Tú no comprendes a esta Lorena que escuchas…La verdad es imposible, la verdad se inventó para no decirse", dice. Y, sin embargo sigue intentando relatar lo imposible, como si en ese intento imposible se jugara algo irrenunciablemente humano y, de algún modo, redentor.

C&M:¿Qué presupuestos manejaba usted previamente, antes de escribir la novela? ¿Se modificó su visión personal de la historia a partir de este proyecto?
AF: Sí, hubo muchas modificaciones, María. Escribir es ir descubriendo lo que uno quería escribir. Escribir es como cavar hasta dar con lo que se busca: la punta de una flecha, un cántaro, una moneda antigua, un entierro, qué se yo. Sólo que las más de las veces no se sabe bien lo que se busca. Siento la invención como un descubrir más que como un construir. Muchas cosas hacen ir cambiando el rumbo de esa excavación. Conversaciones, estados de ánimo, dificultades de composición, exigencias de la trama, lecturas. En el caso de "La vida doble", hubo una lectura que resultó clave para mí: un capítulo del "Último Lector" de Piglia,  ése donde el Che Guevara es un lector y cita una carta en la que se ve montado en Rocinante. Tiempo después, conversando con Iván Thais, el escritor peruano, acerca de esta novela en la que yo estaba metido, me recomendó "The Untouchable" de John Banville. Me leí esa novela en pocas horas y por alguna razón me ayudó, me dio energía para continuar. Te hablo de lecturas que influyeron en mí mientras trabajaba en esta novela.

C&M: ¿Las lecturas introdujeron además algún tema latente en este caso?
AF: La inmolación a una Causa, sea la de Sendero Luminoso, la del  Islam o la de ETA es un tema que me absorbió. No tanto como fenómeno político sino como expresión de la naturaleza humana: la voluntad de sacrificio, la búsqueda de una épica capaz de dar sentido a la vida, su ascetismo acerado, cómo se puede ensuciar y estropear todo aquello en la prosa de la vida cotidiana clandestina enfrentada a la mierda de los aparatos represivos y, por otro lado, qué connatural nos es ese anhelo de utopía.  
Hasta que de repente di con la voz de "Lorena", con su habla contradictoria, sensible, punzante, desdeñosa, abominable, autolacerante, resentida, mordaz, hiriente, culposa, reflexiva, maldita, denigrante, rabiosa, y al fin, conmovedora, creo, por humana. Cuando apareció esa voz tuve a Lorena, la renegada, la que quemó todo lo que amó. Su exploración de la violencia y de distintas formas de erotismo arrancó de allí. A ella se le vienen a la cabeza citas de Rimbaud,  Baudelaire, Artaud, Nietzche, Fanon, Bakunin… Se ha empapado en la estética de la violencia. Vive desde ahí. Es una mujer que se ha armado desde los libros. Es una "lectora" en el sentido del libro de Piglia.

C&M: Cada vez que encara un nuevo proyecto, ¿lo hace de manera exclusiva o su estilo es más bien disperso, de trabajo en varios frentes?  
AF: En este momento tengo dos borrosos embriones, si así puede llamárselos,  en la cabeza. Pero cuando uno de ellos empiece a crecer, el otro quedará en el limbo.

C&M:¿Cuál es su visión personal de la narrativa latinoamericana contemporánea? ¿Se siente incluido en algún  tipo de categoría común con otros escritores? (Ya sea generacionalmente, por los temas que aborda en sus escritos, etcétera?)
AF: "Oír su voz" es una novela habitualmente considerada como una novela representativa de la llamada Nueva narrativa chilena de los 90, junto  a "La ciudad anterior" de Gonzalo Contreras, "Mala onda" de Alberto Fuguet, "La Señora K" de Ana María Del Río, "Morir en Berlín" de Carlos Cerda, en fin.

La literatura latinoamericana actual está en plena ebullición y buscando nuevos caminos. Hay un rechazo al pintoresquismo, por cierto, a ese intento de presentarle al europeo un mundo diferente, exótico, poblado de buenos salvajes. Pero, desde luego, tampoco por el mero hecho de situar mi novela en Viena  o Singapur me he liberado de ese complejo. Más bien sigo sumido en él. En esto, como en tantas cosas, Borges fue clarividente. El Aleph puede estar en una casona de la calle Tronador de Buenos Aires.
Sigo con especial atención a ciertos escritores. Últimamente he estado leyendo y releyendo a Horacio Castellanos Moya y Alan Pauls. Y, fuera ya de nuestro continente, a David Grossman. Su novela "La vida entera" me ha maravillado. Nadie ha tratado como él, el dolor de la maternidad y de la paternidad.

C&M: Cuando se habla de literatura o del acto de escribir, se cae muchas veces en ciertos términos, ciertas palabras y expresiones que parecen definir un campo común al oficio del escritor. Aquí queremos presentarle una lista arbitraria de expresiones y palabras habituales para que nos diga sintéticamente qué expresan o significan para usted:

Inspiración
: De repente, el personaje imaginario está tan vivo que uno llega a  ser sólo el conducto por el que pasa el habla de otro. Es lo que sentí a menudo escribiendo "La vida doble".

Disciplina: Para mí es la fidelidad a uno mismo.

Vivencia: También imaginando se vive. Diría más: si la vida es proyección hacia lo abierto, la vida es siempre un ejercicio de la imaginación.

Subjetividad: "Macbeth" puede ser contada como la historia de un asesino serial escrita para matar el tiempo. Lo extraordinario que hace Shakespeare es dotar a ese asesino de culpa. Dostoievsky combina la acción, el crimen brutal, con personajes que sienten lo que hacen y reflexionan sobre lo que están haciendo o han hecho. Es decir, son crímenes cometidos por seres profundamente humanos;  no por monstruos.    

Ficción vs. No Ficción en literatura: La ficción, en el fondo, siempre quiere iluminar lo real. Hamlet inventa para extraer la verdad. Esa es la cosa. La escritura de ficción y de no ficción son dos vías para llegar a lo mismo. Pero son conceptualmente diferentes. En mi novela "Oír su voz" un personaje, el profesor Leiva,  construye una teoría sobre el concepto de ficción. Si dos textos son iguales palabra por palabra y uno es rotulado como ficción y el otro como crónica, ¿hay alguna diferencia entre ellos? El profesor Leiva responde que sí. Su teoría quiere dar cuenta de esa diferencia que no está ni en el lenguaje ni en la cosa narrada, sino ...  Bueno, es la teoría de un personaje de ficción.

Criterio de proximidad: Lo próximo no siempre es lo que has vivido tú. Aunque a menudo es así, claro. En "Cuando éramos inmortales" hay mucho de mí, canibalizado, claro, pero está. Los escritores somos caníbales de nuestros seres queridos y de nosotros mismos. Pero lo próximo también puede ser algo que vivió una amiga, algo que leíste en un libro de historia del Imperio Inca o, qué sé, una situación que simplemente se te ocurrió. Es imposible saber qué es lo que te va a tomar. Porque eso es lo que ocurre. De pronto, te das cuenta que lo que hizo un personaje te toma la imaginación, se adueña de ella. Pero tú no sabes por qué. En el caso de "La vida doble", escribir fue una manera de intentar comprender el por qué de las decisiones de Lorena. Ella fue tomando cuerpo mientras yo hurgaba en sus porqués. Ella era el enigma que yo quería descifrar. Es lo que me comentan los lectores: el enigma es ella siempre.

Clichés, lugares comunes: También las palabras tienen cementerios.

Referentes: Tuve suerte en el colegio. Mi profesor de castellano, Ricardo Contreras, se dedicaba con igual pasión y energía a los deportes y a la literatura. Leer poesía y novela fue desde entonces y es todavía para mí una manera de vivir la vida con más concentración e intensidad. En mis años estudiantiles, fui cercano a Nicanor Parra. Después, cuando estudiaba en Columbia University, formé parte por varios años del taller de Manuel Puig, de quien fui muy amigo. Me tocó participar en talleres y seminarios de Joseph Brodsky, Derek Walcott, Seamus Heaney, entre otros. A mi regreso a Chile estuve en el taller de José Donoso, lo que fue importante para mí.  Debo muchísimo, más de lo que todavía me doy cuenta,  a las personas que te he mencionado.

Lecturas primordiales: Cada mes, cada semana tiene sus lecturas primordiales. Hay un momento para Stendhal, para Proust, para Kafka, para Macedonio Fernández, para Carver. Ahora, las grandes novelas son las que siguen viviendo en nosotros y conversando con nosotros años y años después de su lectura. "A thing of beauty is a joy forever" (Una cosa bella es una alegría por siempre).


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