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ENTREVISTA


Entrevista a María Dueñas, autora de "El Tiempo entre Costuras"

"EN UNA MUJER SOLA ES DOBLEMENTE VÁLIDA LA CAPACIDAD DE RESISTENCIA"

En el marco del lanzamiento de su primera novela "El tiempo entre costuras" (Planeta), María Dueñas visitó Buenos Aires y se hizo un rato para charlar con Cine & Medios sobre el proceso de volverse escritora, el amor por los personajes de un realismo vitalista y la trastienda de una épica que invita a asomarse a la historia tras bambalinas.

Cine&Medios: Estamos frente a una novela debut que ha sido muy elogiada. ¿Esto la intimida, cómo se siente al respecto?
María Dueñas: Esta es mi primera novela publicada, tengo un proyecto de lo que va a ser mi segunda novela que lo escribí inmediatamente antes que ésta, pero por cuestiones editoriales al final salen al revés. Verás, es que es todo muy reciente, no había escrito nunca antes y tampoco había tenido nunca la ambición de escribir hasta que llegó un momento de mi vida en que me apetecía hacer algo nuevo, tenía ganas e ilusiones con un proyecto que fuera creativo. Y así arranqué, sin saber dónde me iba a llevar.

C&M: ¿No hubo nunca antes algún precedente, algún cuento, un texto íntimo o personal que le gatillara la necesidad de escribir?
MD: Personal y reflexivo nunca, alguna chorradita, algún cuentecito para mis hijos, alguna historietita, pero sin la ambición de decir "voy a buscar una editorial, voy a hacer una obra completa, trabajada, documentada, poniendo todo mi esfuerzo, mi tiempo y mi dedicación".

C&M
: ¿Y cuándo comenzó con este proyecto puntual? Ya que en Argentina recién lo estamos recibiendo este mismo año, pero en España lleva ya un buen camino recorrido.
MD: En España salió en junio de 2009, yo estuve escribiéndolo durante todo el año 2007 y previo a eso, dos meses antes, estuve documentándome, trazando el mapa de lo que debía ser la novela, inspirándome en los personajes, un poco buscando el tono. Pero estuve mucho tiempo construyendo la novela, tomando notas, tejiéndola mentalmente sin sentarme a redactar. Y después vino la etapa editorial, de corrección y de edición, y el proceso total me llevó dos años. Con distintos grados de intensidad trabajando en distintas cuestiones.

C&M: ¿Y cuál es el detonante para incursionar en la novela? Quizá una imagen, una idea, un personaje que le haya movilizado las ganas de escribirla.
MD: Yo partí de una idea previa sobre el escenario. Sé que quiero escribir algo situado en el norte de Africa durante los años de presencia española en Marruecos, porque tengo una vinculación particular con aquella tierra; mi madre nació allí, y mis abuelos y familia materna vivieron allí durante muchísimos años. Entonces yo tenía toda esa información retaceada, venía de mi propia familia y entorno, pero a la vez percibía que en la narrativa española contemporánea había un vacío enorme, que nadie había vuelto la mirada hacia aquel legado tan interesante. Quise que ese fuese mi punto de arranque; yo quería recuperar, reconstruir aquel ámbito. Pero no tenía personajes, ni una historia conduciendo la idea central, y apliqué un poco mi intuición académica, me puse a investigar porque a través de mi familia, amigos de mi familia y antiguos residentes de aquel contexto yo tenía alguna idea de lo que era aquella vida cotidiana. Pero me faltaba la parte histórica de la administración española en el norte de África y me puse a documentarme haciendo trabajo de investigación convencional en hemerotecas, bibliotecas... y de repente di con unos personajes históricos que me resultaron fascinantes y que nadie había rescatado del olvido, que se desvanecieron de la vida pública después de aquellos años.

C&M: ¿Cómo cuales?
MD: Fundamentalmente a José Luis Beigbeder, que fue primeramente Alto Comisario en Marruecos y después Primer Ministro de Asuntos Exteriores de Franco, un hombre con una vida muy turbulenta, tanto pública como privada en todos los sentidos. El personaje era real pero parecía de novela, y quería rescatarlo tanto a él como a su amante, que era otro de los personajes interesantes, Rosalinda Fox. Decidí que tenían que estar en mi novela y ellos fueron los que me dieron la pauta para el abanico cronológico. Pero yo no quería escribir una novela histórica, no quería reducirme a ello porque quería construir una ficción y entonces surgió la necesidad de una protagonista que fuera el hilo conductor de la novela entera y que además nos abriera las puertas a la vida de esos personajes históricos que me parecían fascinantes, y además introducirlos a todos en ese escenario geográfico e histórico que quería recuperar. Así surge la idea. No es exactamente una deuda que quiero saldar, ya que tampoco tengo una vinculación más que por la vía afectiva, de nostalgia. No era una reivindicación lo que yo quería conseguir, pero me apetecía recuperar ese mundo, me parecía que podría transmitir a los lectores actuales que no lo conocían y en cierta manera me daba pena saber que ese legado se iba a perder, porque toda esta gente grande que vivió allí se estaba muriendo y poco a poco no quedaba más que la memoria personal de cada familia.

C&M: ¿Considera que hay algún tipo de indicio de su formación lectora en esta primera novela suya? ¿Puede distinguir las trazas de sus lecturas previas?
MD:  Sin duda hay, pero me cuesta mucho trabajo identificarla. Hay, porque de algún modo he sido una lectora tanto del canon más formal hasta lo más ecléctico. Puedo leer “Millenium” y las obras de Shakespeare, indudablemente todo esto me ha formado, pero me resulta difícil identificar quién me ha influído más, me parece que hay una masa de todo en mi formación como escritora.

C&M: Cuando pensó esta novela, ¿pudo situarla en alguna otra historia que hubiera leído previamente? Hablando de las referencias y los géneros que se le presentaron como opciones. 
MD: De hecho, no me planteé nunca en qué género iba a encapsularla, estaba toda planificada pero yo quería que contuviera una serie de ingredientes, que al ser muy variados (bastante de historia, algo de intriga y espionaje, un fuerte componente humano de emoción y actitudes vitales) me di cuenta que daría como resultado algo muy inclasificable. Nunca me lo planteé como un trabajo a estructurar dentro de las coordenadas de un cierto género o tipo de escritura. Trabajé muy libremente en todo momento, sin constreñirme, sin limitarme ni seguir un modelo más allá de mi intuición. Y entonces me da mucho trabajo relacionarlo con una referencia única, clara, con un único modelo.

C&M: Lo fundamental de la intuición es la forma en que le va llevando a través de un relato, ya que a través de un plan de escritura se pueden descubrir cosas que no estaban. En medio de este proceso, ¿se le apareció algún personaje que no estaba planificado o previsto, alguna situación fuera del plan?
MD: Yo tenía planificado lo más grueso, sobre la marcha me fui concediendo un margen de flexibilidad para cualquier cosa que se me ocurriese que pudiera enriquecer la trama. por ejemplo, el personaje de Félix Aranda que es el amigo que la protagonista tiene en Tetuán, no estaba previsto pero cuando llego a la redacción de esos momentos donde Sira está sola, siempre trabajando y no tiene apenas contacto con el mundo exterior, pero claro: tampoco puedo hacer que salga a relacionarse a la calle porque ella tiene que trabajar constantemente. Es entonces que pienso en crear un personaje que se adentre en su mundo de forma tal que en lugar de ella salir al exterior, puede ser quien la conecta con ese exterior. Nace de la necesidad, en un momento dado, de aportarle a Sira algo que le falta y que no estaba previsto. Y así, varios ejemplos a lo largo de la novela.

C&M: Más allá de lo que es el marco histórico y geográfico, que ha sido lo que estructuró el plan de trabajo, ¿reconoce temas propios de su inquietud o interés, que le guste explorar? Por poner algunos ejemplos: la soledad, el desarraigo, la mujer que lucha por comenzar de nuevo.
MD: Quizá me interesan como componentes universales y no porque tenga una relación particular con ellos. Me interesaba por ejemplo hacer una mujer luchadora; una mujer que sin tener la ambición de ser una heroína, sin tener un gran compromiso, sin ser valiente o arriesgada (como tantas, bah), la vida la pone frente a una situación inesperada y al final saca de dentro esa capacidad de caer, de levantarse. En ese sentido me interesaba crear un personaje central como Sira y dos personajes secundarios que independientemente del origen social y del destino de cada uno, vayamos viendo ese proceso vital de cada uno. Quería escribir una novela que además de cuestiones como la intriga, el ritmo, la aventura, tuviese una carga fuerte, emocional, humana. Que tuviera valores, afectos. Y en ese sentido siempre intenté llevarme por el instinto. Más allá de un valor concreto que a mí me toque de cerca, digamos que quería meter un catálogo de cuestiones humanas que humanizara a los personajes, le diera al lector la sensación de que estaba tratando con seres vivos más que con personajes perfilados de la nada.

C&M: Al margen de la construcción artificial de estos personajes y desde estos valores que imbuye en ello, ¿cómo vive el proceso de creación de los mismos, hay alguno que haya quedado particularmente caro a su corazón?
MD: Sira por supuesto, porque es la protagonista. Pero a mí me parece muy entrañable Candelaria, la matutera; a los lectores también les ha gustado mucho, es uno de los personajes por los que más me preguntan siempre. Porque es un ejemplo de una mujer de una época, muy concreta, de la mujer de nuestra historia. Debe haber habido miles de mujeres como ella, no sólo en España sino en cualquier otro escenario; mujeres que pelean toda la vida, que pelean para sobrevivir y tienen que sacar uñas y dientes y a veces no sólo tienen que ir en contra de las convenciones sino que tienen que ir en contra de lo legal por sobrevivir sin plantearse un objetivo vital, sin tener ambiciones, simplemente por tirar hacia adelante. Y que aún así son mujeres generosas, que tienen una fuerza interior y pese a que la vida las maltrata siempre consiguen salir a flote. A todos les tengo mucho cariño, pero yo destacaría a Candelaria. Además dicho esto por muchas personas ya de edad que vivió aquel momento, de mujeres que de pronto eran abandonadas por sus maridos, o habían sido maltratadas por ellos, y que hoy día es muy duro, pero las mujeres pareciera que hoy tenemos más opciones y en aquel entonces una mujer sola, con tan pocas posibilidades de subsistencia, era doblemente válida la capacidad de resistencia.

C&M: Se podría percibir a Candelaria como una versión un poco más maltratada que Sira, ya que las dos se encuentran en el infortunio: una habiéndolo superado a su manera y la otra a las puertas de una nueva vida, una nueva oportunidad. De alguna forma también se puede percibir que Candelaria realiza de sus expectativas en una mujer más joven, como si pudiera redimirla y redimirse.
MD: Yo creo que en cierta manera, Sira replica a Candelaria y Candelaria replica a Sira, e incluso personajes tan aparentemente alejados de ellas dos, como la propia Rosalinda Fox, que viene de un origen totalmente diferente y con una proyección vital distinta también es como ellas. mujeres que tienen que sobrevivir en un mundo adverso y que no tienen nada alrededor para agarrarse nada más que su propia fortaleza, su propia determinación y capacidad de resistencia. Entonces, salvando las distancias entre todas, que son muy distintas, creo que es un patrón muy común de mujeres: luchadoras en un mundo adverso, hostil.

C&M: ¿Su siguiente proyecto incluye también la figura central de una mujer?
MD: Todavía estoy en ello, pero hay una voz femenina contemporánea en paralelo con un narrador omnisciente desde el pasado y al final los dos están conectados por un nombre común en sus vidas. Pero todavía tengo que definir un poco, tengo los ingredientes clave y me faltan un poco la voz de la mujer, que es lo que está menos definido. Sólo que contemporánea.

C&M: Me gustaría saber si al momento de encarar la escritura, lo hace habitualmente como una suerte de evasión de sus ocupaciones habituales, o si por el contrario a través de la escritura canaliza otros aspectos de sus actividades.
MD: No, es claramente una evasión. Yo no tengo una necesidad interna de volcarme yo o proyectarme creando una ficción. Es evasión, construcción de una trama, indudablemente siempre aportando parte de nuestra voz o nuestra esencia, pero no hay una necesidad de volcar algo mío, no tengo una intención de sacar mis demonios de dentro y canalizarlos a través de la novela. Puramente creativo, sin vaciar lo que llevamos dentro. Un poco frívolo quizás, pero lúdico y construido con rigor, disciplina y profesionalidad. No simplemente decir "Bueno, tengo un ratito y voy a escribir esta historia que me apetece"; es una decisión en un momento dado y un compromiso que adquiero conmigo misma pero sin presión interna de ningún tipo.

C&M: ¿Se está hablando de trasposición de la novela a algún otro formato, serie de TV o película?
MD: Se va a hacer una serie de televisión, ya está en marcha y Antena 3, la cadena de televisión española está trabajando en ella. Tengo que reunirme con ellos cuando vuelva a España porque han estado trabajando todo nuestro verano en la preproducción, quiero que me cuenten cosas, creo que ya han hecho el casting. Es una propuesta que la hemos encarado con mucha ilusión, con muchos medios, con ganas, como una apuesta en firme y yo tengo la esperanza de que salga muy bien. Intento confiar en ellos porque manejan un lenguaje distinto, son profesionales en esto y prefiero estar al margen de la intervención en el producto. Soy muy perfeccionista y autoexigente y yo sé que si me involucrara no iba a estar a gusto porque querría las cosas de una manera, y prefiero que se ocupen ellos que son quienes manejan mejor este tipo de cuestiones.


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