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ENTREVISTA


Entrevista a Carlos Chernov, autor de "El Desalmado"

"LA LITERATURA ES UNA FORMA DE PRESENTAR LA EXTRAÑEZA Y EXPLORARLA"

Con motivo del lanzamiento de su última novela, "El desalmado", Cine y Medios dialogó con el escritor Carlos Chernov.

Cine y Medios: ¿Cómo llega a su vida la escritura, cuál es el proceso por el que se convierte en escritor y comienza su vocación?
Carlos Chernov: Empieza de leer mucho, de tener una personalidad más bien introvertida, de tener mucho mundo de fantasía. Empieza también con el tema de estar solo en algunos períodos de la vida, sobre todo la adolescencia... Supongo que un poco uno hace en activo lo sufrido en pasivo, o sea: si vos leíste mucho después querés activamente escribirlo... Pasar a activo algo que tenés dando vueltas como una conexión, un acto de gratitud, allí, bajo las aguas, con las personas, los libros, los autores que te acompañaron. Es, creo, muy complejo cómo alguien se convierte en escritor. Todo esto que estoy diciendo me parecen aproximaciones bastante rústicas en realidad. Supongo que tiene que ver con esas condiciones de aparición de un interés, o de una pulsión si querés, lo cual no necesariamente significa que eso se va a desarrollar, porque se te cruzan otras pulsiones en la vida. Hay que ver cuánto de eso se conserva con la suficiente energía y motor para que se desarrolle, sin entrar a considerar la cuestión del talento. ¡Ni hablemos de eso! Muchos son los llamados y pocos los elegidos.. Porque uno puede hacerlo y después no pasa nada; la obra tiene poco valor literario. Todo eso también es relativo y opinable.

C&M: Usualmente es una pulsión temprana, si lo tomamos desde la perspectiva del lector temprano que eventualmente necesita escribir.
CC: Yo en realidad empecé pintando, así que no sé si es el caso... Dejé muy joven de pintar, en realidad. Pero tiene que ver mucho con estas condiciones de soledad, necesidad de expresarse, ideales artísticos, no únicamente con leer. Aparte, yo en la adolescencia, antes de leer poesía había leído básicamente prosa y de golpe entré a escribir poesía y ahí empecé paralelamente a leerla. Después, cuando retomé la literatura muchos años más tarde, la retomé en prosa, ni se me ocurriría escribir poesía. No sé tampoco cómo se dio eso.

C&M: Y si tuviera que recurrir a esa memoria primigenia de cómo se asomó a la escritura y cómo resultó publicado, ¿dónde se siente más cómodo escribiendo, independientemente de lo que sale publicado?
CC: En la prosa. Yo ya no escribo poesía. En una sola novela últimamente aparecen poesías escritas por mí porque los personajes eran dos poetas, así que cada tanto aparecía alguno. Y eran una especie de parodia a cierta poesía beatnik de los ´50, ni siquiera poemas con una aspiración en sí misma sino ilustraciones de cómo esta gente se comunicaba o pensaba, sus intereses...

C&M: Muchos escritores han llegado a expresarse por escrito porque consideraban que no eran fluidos en la expresión oral, o por una gran timidez o introspección que los llevaba a ese territorio. ¿Usted considera que pertenezca a alguno de estos grupos?
CC: Yo diría que estoy dentro de los muy introspectivos. El habla no me queda corta, ¡no tengo ningún problema para hablar! Pero la tendencia es introspectiva.

C&MAl momento de sentarse a escribir (independientemente de lo que se publica) ¿cuáles son los temas que más le ocupan la cabeza? ¿Registra algún tema universal que le haya sido más fructífero a la hora de producir escritura?
CC: El más fructífero para mí es la extrañeza... La extrañeza de la vida, de cómo está armado este artefacto donde "somos". El sesgo, o la mirada extrañada, es lo más importante. Pero están los temas que son más universales: el amor, la muerte... por qué nos morimos, qué es el amor (también otro artefacto bastante curioso). Diría que el principal motor es ese. Donde la idea es que la literatura es una forma de presentar esa extrañeza y también de explorarla. A la vez que vos la representás la desarrollás, y como la escritura tiene la ventaja de ser un camino que una vez que se empieza a andarlo todo lo anterior queda archivado, entonces hay una posibilidad de progreso del pensamiento. Es muy difícil progresar en el pensamiento si no lo escribís, y esto vale para cualquier tipo de pensamiento: científico, filosófico, de cualquier índole. Vas representando y a la vez, entendiendo... Bah, no mucho, ya que sigue siendo todo un enigma, pero al menos vas avanzando en la representación aunque no en el desvelamiento. Los temas relanzan todo el tiempo la pregunta, pero no tienen respuesta. Es uno de los motores más importantes de la escritura.

C&M: En el punto de partida de la historia, ya tenemos un médico brujo que impone el mito; después, un hombre in-humano, o des-humanizado, que va descubriendo ese propósito que le han marcado desde la infancia, y un desenlace que podría considerarse abierto pero que se preanuncia como fatal, inexorable. Esto oscila bastante entre la tragedia de estructura clásica y una fábula contemporánea. Pero ¿cómo lo definiría usted?
CC: Es una tragedia, me parece. No está suavizada por la cultura, por el vínculo con los otros; él es un hombre salvaje en algún sentido, está en una etapa no sé si pre-cultural, en todo caso toma elementos de una cultura ajena, la indígena, ajena respecto de la civilización donde vive; de su origen de clase y étnico. Está trasladando un mito que, si además se ejecuta, lleva a la muerte de otras personas. También es trágico que él tenga que seguir adelante con su operatoria aunque en algún momento quiera frenar porque ve que se le descontrola un poco. Y trágico además porque lo lleva a acabar con la única persona que lo entiende. La estructura narrativa podría ser un policial pero no en el sentido de género: no hay nadie que lo investigue, todos saben quién es el asesino, sí hay un misterio para los demás protagonistas de la trama.

C&M: Los gemelos representan una dualidad que no sólo no es antagónica sino que parece definirse complementaria. Pero cuando la complementariedad se fractura o se quiebra, prácticamente el único nexo de humanidad del protagonista se esfuma. Cambia el juego y se revela la existencia del "hombrecito", el "alma exterior". Más allá de la dualidad de los gemelos, alma-hombre, brujo-hombrecito, ¿piensa en otras dualidades en juego a la hora de construir el relato?

CC: Los gemelos en realidad no son complementarios, son iguales... Aunque se supone que el alma es lo que los diferencia, ¿el alma, qué es? Nadie la vio. Él cree eso y el pilagá se lo dice, pero desde otra lectura Ricardo podría ser un tipo ensimismado, casi un autista, un tipo con muy poca pericia social, desafectivizado. Si no tenés una lectura desde una cultura adecuada, nadie diría que le falta el alma. Desde la cultura occidental nadie lo diría. Lo que sucede es que son gemelos, iguales, y eso rompe con la idea de que somos únicos. Y él se lo dice a la psicóloga: todo el tiempo tenía delante de las narices a su doble, con todos los efectos siniestros que produce el doble. El efecto de que no somos únicos, es como la muerte del yo en algún sentido: del yo como único. Relativiza esa unicidad. "Acá está el otro que es igual que vos". No sé cuáles serían las dualidades jugándose aquí: las culturales, quizá. Lo que me interesaba era dejar fluir a la novela. Cuando escribo me gusta dejar que la novela trabaje su devenir. A los ojos de un escritor, parecería que una cosa te lleva a la otra pero a partir de la misma premisa, quizá otro escritor iría para otro lado. Partiendo de la premisa de la leyenda aborigen que origina el mito (una costumbre real), yo elegí ponerle un alma al desalmado. Y lo hice comer almas. ¿Cómo se exterioriza que él las come? Porque exterioriza los rasgos de las personas que comió. ¿Y eso a dónde lo lleva? A un modo de funcionamiento que necesita del causa y efecto para que él pueda conseguir lo que quiere. Si se quiere suicidar, tieen que comerse el alma de un suicida. Pero seguro otro escritor haría otra cosa; partiendo de las mismas leyendas y premisas... El asunto es darle al lector la sensación de que no podría ser de otra manera que como se la cuenta. Es la construcción del verosímil, porque vos lo construís, te lo creés y se lo hacés creer a los demás. Aristóteles decía "lo verosímil es lo posible para los que saben", y los que sabemos estamos todos en el mismo ámbito cultural.

C&M: Cuando encaró la escritura de esta novela, ¿sabía cuál era el final de la historia?
CC: Siempre en las novelas, como no están escritas, te falta algo. En esta no sabía el final; en la que estoy escribiendo ahora, por ejemplo, sí. En la que escribí entre esta y la que escribo ahora, tampoco; devino sola. De la mayoría no sé el final. En el cuento sí sé el final, en las novelas es más difícil, y creo que soy más novelista que cuentista por eso. Borges lo decía: que sabía el principio, el final, y no sabía lo que iba en el medio.

C&M: ¿Se siente más cómodo trabajando de esa forma?
CC: ¡Creo que no me sale de otra forma!

C&M: ¿Cuál es la mejor usina de ideas para un escritor? Además de la lectura permanente.
CC: La lectura es lo que le da un contenido o una orientación en las ideas, pero las usinas tienen que ver con los sentimientos, con lo que te angustia o te causa extrañeza. Aparte la usina es siempre autobiográfica, no vas a escribir de cualquier cosa. Aunque lo autobiográfico esté muy disfrazado, a veces tan disfrazado que ni siquiera lo ves (en términos de que no hay ninguna peripecia del libro que tenga que ver con la vida del narrador), un punto de vista, reflexiones de un personaje... siempre hay algo tuyo que está ahí medio deslizado, disfrazado o escondido...O no, hay quienes incluso escriben autobiografía en primera persona. Por ahí uno no elige tanto como cree, a veces el tema te elige a vos, la forma de escribirlo te elige a vos... Tu formación hace que escribas de determinada manera... Pero creo que los sentimientos son, lo que te angustió o lo que te asustó, no creo que sean sentimientos placenteros; eso no ayuda a escribir.

C&M: Algunos escritores han manifestado en este mismo espacio que la pulsión de escribir no te “come” cuando estás estable, o atravesando una etapa feliz. En este sentido, toda novela podría llegar a ser humanística, de contenido humano o inquietudes de la propia existencia, que a cada uno le agobian desde algún lugar. ¿Alguna vez se planteó escribir algo netamente biográfico o basado en la realidad? Quizá a la manera de Capote en "A sangre fría".
CC: La no-ficción no me interesa en ese sentido. Tiene entre los yankees a Capote y Mailer con distintos enfoques, pero también tiene demasiada ligadura con la realidad actual, demasiado origen en cuestiones periodísticas. Aquí quien la desarrolló bien, incluso antes que Capote y Mailer fue Rodolfo Walsh, que hizo no-ficción de muy buena calidad pero también desde el periodismo. A mí la realidad no me sirve como material de escritura, como acicate. No es lo mío: yo pongo el cuerpo en mi casa, leyendo los libros.

C&M: Un ejercicio no tanto de evasión, sino de interiorizarse en su ficción, para salirse de esa realidad.
CC: Yo creo que hay dos grandes tipos de escritores, vos tenés los escritores que parten de la experiencia y que recogen el material desde la experiencia, tipo Hemnigway o Capote, de distintas maneras. Hemingway incluso viviendo la experiencia: boxeando, andando en bicicleta, subiendo a los Alpes, yendo a cazar al Africa o siendo corresponsal de guerra, todas cosas que yo no haría ni en chiste. Y esos escritores toman el material desde la propia experiencia, lo cual es interesante porque te habilita de una forma distinta; te sentís más seguro del piso que estás pisando, sabés de qué estás hablando. Y otros escritores que parten de su imaginación, o de las lecturas, o del mismo manejo de la palabra; no necesariamente de la experiencia. La novela que estoy escribiendo ahora tiene varios elementos autobiográficos y estoy más cómodo que en todas mis novelas anteriores que había más de invención que de conocimiento; yo sé de qué estoy hablando. Lo otro había que inventarlo, tratar de que sea creíble, es más complicado.

C&M: ¿Llega un momento de la vida en que uno siente la necesidad de hacerlo? me refiero a la autorreferencia biográfica. ¿O apenas se le presentó la posibilidad de escribirlo ahora?
CC: No creo que tenga que ver con un momento en particular, en este caso puntual sencillamente surgió de esta manera.

Leer la reseña de "El desalmado"





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